
Para nadie es un secreto que Alan y Rómulo son compadres espirituales, adúes, chocheras, pues mientras uno creaba la ideología del perro del hortelano como coartada, el ex ministro de pesquería hacía el trabajo sucio en contubernio con el tío George y con el presidente.
Ahora me pregunto, ¿con qué plata Lucianita pagó al grupo cinco y los baños disal en palacio de gobierno durante el día de la juventud? ¿Qué dinero utilizó para hacer su campaña asesorada por ese impresentable de Dimas Concha? ¿Qué alma podrida surge entre sus pupilas celestes?
Caído Rómulo, Lucianita lloró, juró y perjuró que ella no tenía nada que ver en los negociados con Discovery Petroleum. Yo soy la hija, pero no sé nada. Los apristas y fujimoristas corrieron a defenderla, pero tras los nuevos petroaudios y petromails, es seguro que la señorita de mullidas nalgas le administraba las cenas con Canáan, con velas, caviar y champagne. Pero hay más. La niña “ingenua” iniciaba en el Congreso toda una maquinaria para ampliar las cutras de su padre, con proyectos de ley para reducir los parques nacionales en beneficios de ilícitas exploraciones de gas. Qué casualidad. Lucianita presentó una propuesta con Carrasco Távara, otro aprista que debería ser investigado, para privatizar el santuario de Bahuaja Sonene, situado entre Puno y Madre de Dios. Tremenda lagartija, la pendeja.
Colofón.- Papito, yo y toda mi bancada estamos para apoyarte, dice en un petromail Lucianita, lo cual fue revelado por Peru21. La niña estaba al tanto de todos los negociados de Rómulo, pero hay más. Se iba a colocar el fajín de Ministra de la Cutra, con la aprobación de Alan Babá. La congresista estaba al tanto de las relaciones de su papi con Hernán Garrido Lecca y de la conexión mexicana, por la cual se rebajaron los aranceles para que Cemex y otras empresas entraran a nuestro país vendiendo a precios de dumping. ¿Cuánto fue la marmaja y hasta quién llego? Ya lo pueden suponer. Alan García y su perro del hortelano deben explicaciones.
